BANANO Y DESARROLLO
La historia reciente de Bocas del Toro siempre ha girado en torno a la producción bananera, el dinamismo económico de la isla de Bocas por la década de 1920, el frenesí portuario de Almirante hasta 1970 y la creciente importancia de los poblados de Changuinola, que alcanzaron su auge hace 10 años, son fiel reflejo de ello.

La importancia de la actividad bananera para la economía nacional se entiende cuando la misma representó el 25% del Producto Interno Bruto Agropecuario en 1999, 19.7% en el 2000, para el 2001 el 17% y el 15.4% en el 2002.
Sin embargo, un informe de la Dirección Nacional de Banano del Ministerio de Desarrollo Agropecuario reveló que durante el 2008 las exportaciones de este rubro cayeron un 16%, en comparación a las cifras registradas durante el 2007.
El informe detalla que en el 2008 se exportaron un total de 18, 799,974 cajas de banano, por un valor de 98, 696,604 dólares. Mientras que en el 2007 las exportaciones habían alcanzado las 22, 388,010 cajas que generaron 111, 940,050 dólares. En el sector de Bocas del Toro se produjeron 13, 109,584 cajas, mientras que el sector Pacífico exportó 5, 690,340 cajas.
En total se dejaron de recibir 13.2 millones de dólares, en relación al 2007. Ese año el sector del Atlántico exportó 14.6 millones de cajas de bananos y el Pacífico 7.7 millones.
Las causas de la evidente crisis en la actividad bananera son múltiples y variadas; pasan por las
políticas de la UE, el mercado internacional, las condiciones ambientales y climáticas regionales, la ausencia de un compromiso entre las partes (empresa, gobierno y trabajadores) para enfrentar y sobrepasar la crisis y, sobre todo, la estrategia de la multinacional (Chiquita) de desembarazarse paulatinamente de las responsabilidades de la producción para centrarse en la comercialización traspasando las actividades más riesgosas a los trabajadores bananeros.
Imaginar que un obrero que ha pasado 20 años a sol y lluvia cultivando la fruta, sin capacitación gerencial previa, sin asesoría permanente, pueda enfrentar los retos de dirigir una operación tan compleja es, por decir lo menos, una aventura financiera.
Ejemplos como COSEMUPAR, las fincas independientes y COOBANA, reflejan que tras el aparente "traspaso" de los activos de la transnacional hacia los obreros lo que existe es una simple operación comercial; los trabajadores han tenido que repagar millones de dólares por activos depreciados, que nadie más compraría por igual valor, con el agregado de que el vendedor los obliga a venderle la producción en condiciones desfavorables y por debajo del valor real de mercado.
En este negocio el vendedor cobró, mientras que los compradores o han quebrado, o están empantanados en deudas impagables sin alternativas de solución.
El impacto que está generando la crisis bananera en Changuinola podría tener consecuencias alarmantes, parecidas a la de Puerto Armuelles, si los actores no logran entender que, en el fondo, el banano es un negocio y, que como tal, no se puede producir al margen de costos y calidad sin sufrir las consecuencias.
Aún no es tarde para salvar la operación del Atlántico, pero ello requiere de un accionar valiente y visionario de las autoridades locales y nacionales, de los dirigentes políticos y sindicales, de los ejecutivos y gerentes de la transnacional, para elaborar una estrategia conjunta que permita un espacio para recuperar la producción y sentar las bases para que perdure en el tiempo.
De igual forma, este ejercicio, podría servir para explorar alternativas en relación a la explotación de nuestros maravillosos recursos naturales con otras actividades comerciales que generen otras oportunidades.

Fernando Gómez dijo
Cierto, a pesar de la importancia que ha tenido el cultivo del banano para Panamá, los gobiernos han dejado que la industria desaparesca poco a poco sin intervenir eficazmente para salvarla.
17 Abril 2009 | 12:26 AM