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La Coctelera

GLOBOVIDEO HISTORIAS CORTAS DE BOCAS DEL TORO

Desde un paraiso para Panamá y el mundo

30 Junio 2010

HISTORIA COLONIAL DE BOCAS DEL TORO

CANSADO DE LEER RESÚMENES HISTORICOS DE BOCAS DEL TORO QUE PARTEN DE CUANDO LOS ANTILLANOS LLEGARON A LAS ISLAS, ETC, HASTA QUE NOS REDESCUBRIO MAMITA YUNAI, LES PRESENTO UNA RECOPILACIÓN ,NO EXAGERADA, DE LA HISTORIA DE BOCAS DEL TORO DE LA EPOCA COLONIAL, ES DECIR DEL PERIODO QUE VA DE 1502 A 1612. EL PERIODO DE LOS SIGLOS XVII AL XVIII ESTÁ YA EN EL HORNO.... QUE LO DISFRUTEN Y RIEGUEN LA VOZ: BOCAS TIENE UNA RICA HISTORIA COLONIAL...

HISTORIA COLONIAL DE BOCAS DEL TORO

"De una oso decir, porque hay tantos testigos, y es que yo vi en esta tierra de Veragua mayor señal de oro en dos días primeros que en la Española en cuatro años, y que las tierras de la comarca no pueden ser más hermosas ni más labradas ni la gente más cobarde, y buen puerto y hermoso río defensible al mundo. Todo esto es seguridad de los cristianos y certeza de señorío, con grande esperanza de la honra y acrecentamiento de la religión cristiana; y el camino allí ser  tan breve como a La Española, porque ha de ser con viento."  Cristóbal Colón

El 11 de mayo de 1502, Cristóbal colon zarpó en su último y más desventurado viaje hacia América. Lo acompañaban 150 hombres, su hermano Bartolomé y su hijo Hernando de tan solo 13 años, embarcados en cuatro pequeñas carabelas; la Capitana, Santiago de Palos, Gallego y Vizcaíno. El 29 de junio la expedición llegó a  La Española, en la que Colón pidió permiso al Gobernador Obando para desembarcar y realizar reparaciones a sus naves. Al negársele el permiso Colón hubo de anclar fuera del puerto, advirtiendo al Gobernador que se aproximaba una tormenta y que detuviera la salida de una flota hacia España. El Gobernador ignoró la advertencia del Almirante, ordenó la salida de la flota y las consecuencias no se hicieron esperar: durante 7 días un huracán asoló el Caribe destruyendo a 20 de los navíos  y matando a quinientos hombres.

Ante la furia de la tormenta, las naves del Almirante perdieron sus anclas y derivaron en el mar, unos días después lograron reunirse, y ante la imposibilidad de encontrar un puerto para reparar sus naves, ponen rumbo sur, llegando a Cabo Honduras el 1 de agosto.

Navegando por la costa, baja por Nicaragua y Costa Rica. En tierras de Cariari, le hablan de Veragua, de sus riquezas y de su oro.

Es un viaje largo y penoso; Colón no lo sabe pero navega en contra de la Corriente del Golfo, tormenta tras tormenta, impiden y retrasan sus planes hasta que el 6 de octubre de 1502 ancla en la Bahía de Almirante. En las riberas de las bahías de Caribaró y Aburema encontraron a indígenas que se cubrían con telas de algodón y que portaban piezas de oro de gran calidad en su manufactura. Son indios hostiles, fieros y desconfiados, usan flechas y arcos y una gran masa de madera capaz de romper un yelmo. Por ellos, Colón escucha que a 7 días de camino, cruzando la cordillera, hay otro océano, grandes minas de oro y poblados numerosos.

Durante dos semanas aprovecha la tranquilidad de las aguas de la bahía para remendar, en lo posible, sus naves, se provee de agua, pixbaes, cocos, aguacates, maíz y carne de tortuga seca que los indios le entregan ansiosos de que se marche.

El día 17 de octubre el Almirante abandona Bocas del Toro con dirección Este, hacia las costas de Colón, regresando el 6 de enero de 1503, a la desembocadura del Río Belén en la que intenta fundar la colonia de Santa María de Belén pero el cacique Quibían se lo impide matando e hiriendo a 20 españoles.

Luego de una exitosa expedición por tierra dirigida por Bartolomé Colón, encuentran abundancia de oro. Colón, mientras tanto se esfuerza en ganarse la confianza del Quibian, quien receloso, observa como los españoles comienzan a construir empalizadas, casas y bodegas sin su permiso.


Colón apresa al Quibian, a sus mujeres e hijos y los conduce a uno de los navíos que se encontraban en una pequeña laguna del rio imposibilitada la salida al mar por un gran banco de arena formado en la playa.

En la oscuridad de la noche, el Quibian logra escapar y se oculta en los montes, observa cómo el Almirante con grandes trabajos logra sacar tres navíos al mar, pero no puede sacar el cuarto debido a sus malas condiciones y a otra tormenta.

Los hombres que quedan en tierra se refugian en sus chozas, se arman y esperan, los guerreros del Quibian atacan sin tregua. Es la oportunidad que esperaban pues el Almirante no puede ayudarlos desde el mar embravecido. Poco a poco los españoles ceden terreno; sus espadas hieren sin piedad a decenas de guerreros, pronto estos aprenden a no acercarse demasiado, ya no temen a los arcabuces que por tanta lluvia no se pueden utilizar.

Pasan tres días, el cerco se cierra cada vez más. La posición se hace insostenible, los refuerzos no llegan y no hay manera de resistir más.

Un intento de utilizar una barca por el río es interceptado y todos sus ocupantes desaparecen en las aguas embravecidas, ante este nuevo fracaso los restantes, cargando a sus heridos, deciden abrirse paso hacia la playa en donde intentan hacerse fuertes y cuando ya desfallecían, aparecen las barcas del Almirante para rescatarlos.

Atrás yacen los cuerpos de 20 españoles, casas, pertrechos, armas, alimentos, oro en baúles. Todo se ha perdido.

El 16 de abril de 1503, con solo tres carabelas en malas condiciones, el Almirante abandona Belén y se dirige hacia Jamaica.

En lo alto de los cerros que caen sobre la bahía, 500 hombres rodean a Quibian, a su izquierda sus jefes de guerreros, a la derecha 3 de sus hijos más queridos. Al fondo, sobre una pila de piedras dispuestas circularmente, los ancianos curanderos queman savia de árboles aromáticos y yerbas secas que explotan y crean una atmósfera mística.

- Señor, los hemos vencido ¿por qué no estás feliz?, pregunta krua (tigre), el más valiente de sus jefes, quien herido y desfalleciente había golpeado con una lanza en el ojo al hermano del Almirante.

- Estos hombres no se van vencidos. Sus cuchillos parten la carne como el rayo, sus armas matan como nunca hemos visto y sus aves sobre el agua son más rápidas que el viento.

El Quibian miró a lo lejos a las tres carabelas que se perdían en la distancia, entre los rayos mortecinos del atardecer. Miró a sus hijos y dijo:

-Pueblo: que todos sepan que los dioses nos han abandonado y han enviado a estos demonios para despojarnos de nuestra libertad, de nuestras tierras, nuestras mujeres e hijos. Vayan y díganle a todos que ni los huracanes, ni las corrientes, ni las lluvias y la selva han derrotado a los zulias, que se han ido pero volverán y, cuando eso suceda, no seremos felices nunca más...


FELIPE GUTIERREZ Y TOLEDO

En 1535 se crea la Gobernación de Veragua, que abarcaba toda la costa caribeña desde Nombre de Dios hasta Castilla del Oro, y se nombra gobernador a Felipe Gutierrez y Toledo, quien zarpa de Sanlúcar acompañado de 400 hombres en tres navíos. En la Española adquieren caballos y se dirigen hacia la tan ansiada Veragua de Colón.

Llegan, por error, a Cabo Honduras,  de allí descienden por la costa hasta Isla Toja y Escudo de Veragua en donde realizan varias expediciones de reconocimiento sin saber a ciencia cierta en dónde estaban. Desorientados, continúan por la costa hasta Nombre de Dios, para luego regresar a Escudo de Veraguas. En la costa, en un rio que creen es el Belén del Almirante, fundan el poblado de La Concepción.

Los españoles no reconocieron las señales de la desgracia que el destino les guardaba: dos de los navíos se perdieron, los alimentos se dañaban ante la excesiva humedad tropical y los indígenas, que recordaban las palabras del Quibian, no les dieron un momento de respiro.

El hambre llegó a ser tan severa, que un grupo de  españoles cometieron actos de canibalismo contra unos indios, para luego asesinar a Alonso de González y a Hernán Dianes con el propósito de comérselos. Descubiertos, por la alerta de sus compañeros, fueron arrestados y dos de ellos quemados en la hoguera, mientras que otros fueron marcados como esclavos del Rey.

Ante la alarmante situación de la expedición que se debatía entre perecer de hambre o morir a manos de los hijos de Quibian, Gutiérrez Toledo decidió escapar con sesenta de sus hombres en un navío proveniente de Nombre de Dios, dejando abandonados a la mayoría de sus hombres que perecieron a manos de los indios.


37 AÑOS DESPUÉS

Hernán Sánchez de Badajoz fue un experimentado y recio conquistador nacido en 1490, en 1514 había llegado a Panamá con Pedrarias Dávila y participó en la fundación de la antigua ciudad de Panamá en 1519. Viajó a Nicaragua en 1526, trasladándose nuevamente al Istmo en 1532. Aquí conoce a Pizarro y a Diego de Almagro con quienes se embarca hacia la conquista del Perú.

Regresa a Panamá   y se casa con María Pérez de Robles, hija de Francisco Pérez de Robles, primer Presidente de la Audiencia de Panamá en 1539. Ese mismo año se crea el Ducado de Veragua  en los territorios que se extendía desde la isla Escudo de Veraguas y el cabo Gracias a Dios, a la región se le dio el nombre de Costa Rica de la cual Badajoz fue nombrado Gobernador y Adelantado.

Con tan solo 60 soldados y nueve esclavos negros, salió de Nombre de Dios, el 15 de febrero de 1540, llegó a Escudo de Veraguas en donde se refugió de una terrible tormenta  y de allí desembarcó en el rio Sixaola (Tarire).

Inmediatamente inició la construcción de un poblado y de un puerto. A la ciudad la llamó Ciudad de Badajoz y al puerto San Marcos.

Mientras se desarrollaba la colonia, Badajoz enviaba continuas expediciones hacia todas las direcciones de la provincia de Ara en busca de las minas de oro que le habían dado fama a la región, pero estas no aparecían.

En una de las tantas expediciones el Teniente Pablo de Corso descubre el Valle de Coaza (Changuinola), muestras de oro y noticias acerca de lo benigno de la región. Badajoz, que se encuentra a la espera de refuerzos  y alimentos, decide trasladar a la mayoría de su gente del poblado dejando a unos 15 por encontrarse heridos o enfermos. En abril se dirige hacia el Rio Changuinola (Tilorio) y en las colinas de Corotapa construye una fortaleza a la que llama Marbella y que dominaba la Bahía de Almirante.

A diferencia de otros conquistadores, Badajoz, supo granjearse la simpatía y admiración de los caciques indígenas de la región, en especial de Coaza y Coxele, quienes nunca dejaron de proveer a los españoles de mano de obra y alimentos.

Coaza era el Cacique del Valle de Changuinola y tenía ascendencia mexicana, Su padre había llegado a Ara en compañía de 200 guerreros a comerciar con el oro de la región que era muy apreciado en Tenochtitlán y a recibir los tributos a Moctezuma. Por entonces Hernán Cortés se acercaba a la capital azteca y se vislumbraba el fin del imperio.

Atrapados en Ara, los mexicanos decidieron establecerse, se mesclaron con los nativos y constituyeron unas de las tribus más fuertes y aguerridas del antiguo Veragua.

Transcurrido varios meses, el Gobernador de Nicaragua Rodrigo de Contreras se enteró de la expedición de Badajóz y se preparó para expulsarlo de la región por considerar que los territorios ocupados eran parte de su gobernación.

Desciende por el rio San Juan, se detiene en Suerre y de allí desembarca en Badajoz en la cual reduce a sus ocupantes.

Acompañado de 90 soldados y 400 indios Chichimecas llega a la fortaleza de Marbella en donde Badajoz se prepara a resistir en compañía de 35 soldados. Dos semanas después, ante la renuncia de Badajoz de derramar sangre española, decide entregarse. Era el 1 de diciembre de 1541.

Contreras inicia de inmediato un proceso en contra de Badajoz, mientras tanto le arrebataba todas sus posesiones, incluyendo sus esclavos y caciques.

Desde el momento en que Hernán Sánchez es apresado, los indígenas dejaron de enviar alimentos hacia la fortaleza, y todos los que pudieron escaparon hacia sus poblados. Rodrigo de Contreras, preocupado por la ausencia de colaboración, intentaba por la fuerza lograr que los caciques le ayudaran, pero indefectiblemente se negaban llegando a decir que si de Hernán Sánchez se tratara con mucho gusto lo harían, pero como se trataba del Gobernador de Nicaragua preferían morir que ayudarlo.

El cariño y la admiración que los indígenas le tenían a Hernán Sánchez son dignos de admiración al punto de señalar que en varias oportunidades los caciques le propusieron que ellos le acompañarían a combatir a los cristianos en caso que Hernán Sánchez decidiera defenderse.

La situación se le hacía difícil al Gobernador, al punto que el hambre comenzaba a hacer presa de sus hombres obligándolo a dividir sus fuerzas para recoger alimentos por la fuerza. Días después una de estas expediciones fue atacada, muriendo 4 españoles y 20 cargadores indígenas.

En otra oportunidad, los hombres de Coxele reconocieron a dos soldados de Badajoz que habían sobrevivido de un ataque y sorprendentemente los ayudaron curándoles las heridas y dándoles alimentos.

La furia de los locales iba en aumento y estalló cuando los Chichimecas del Gobernador empezaron a robar alimentos y a derribar las palmas de pixbáes para comer sus palmitos. La fama de los Chichimecas de caníbales no ayudaba y menos cuando devoraron a un joven asándolo en una gran barbacoa.

Enfurecidos los nativos, cercaron una noche el campamento de los Chichimecas, los atacaron y mataron a más de cincuenta creando una gran alarma entre los hombres del Gobernador. Contreras, ante lo insostenible de la situación, se dirigió hacia Tariaca, el Cacique enemigo de Coaza y Coxele, después regreso a Marbella, encontrándola destruida. Decidió organizar la retirada en marzo de 1542 hostigado incesantemente por los hombres de Coaza y Coxele. En Badajóz se embarcó dejando en la ciudad a 45 hombres que posteriormente se amotinaron y escaparon a Nombre de Dios.

En la más absoluta miseria, Badajoz murió en prisión 4 años después. De sus soldados sobrevivieron 8, mientras que de los de Contreras 35. De los Chichimecas perecieron 300.

Una vez más estas tierras del Caribe se imponían sobre el conquistador ocultando sus tesoros en lo más profundo de las selvas y ríos.

FRAY JUAN DE ESTRADA RÁVAGO

En 1560, Juan de Cavallón y Arboleda es nombrado Gobernador de Nicaragua, a la que se dirige en compañía de su socio el Fraile Juan de Estrada Rávago. En león y Granada reclutan gente y dividen la expedición en dos partes: Juan de Estrada irá al Caribe, en dirección del Puerto de San Gerónimo (Bocas del Toro), mientras que Cavallón iría por tierra, para luego encontrarse en el centro del país.

En Octubre Juan de estrada partió en dos fragatas, varias canoas, 70 soldados y 300 indígenas. Llegó a la bahía de Almirante y fundó La Villa del Castillo de Austria, despachó una de las fragatas hacia Nombre de Dios para comprar alimentos e informó inmediatamente a Su Majestad sobre su nueva posesión en ultramar.

Mientras Cavallón intentaba conquistar el Pacífico perseguido por el Cacique Garabito, Estrada Rávago sufría los embates de los naufragios, las tormentas y el asedio de los indígenas. Aislado y sin posibilidades de sobrevivir se dirigió hacia Sixaola y Talamanca, abandonando el sueño de la conquista de Ara.

Es necesario señalar que este fraile realmente creía en lo que hacía, pues utilizaba la convicción en vez de la espada, creía en la catequización de los indígenas y llegó al punto de gastar sus ahorros en esta aventura. En Costa Rica llegó a ser tan querido por los indígenas que su labor llegó a oídos de la Corte.

JUAN VAZQUEZ DE CORONADO

Conquistador español, nacido en Salamanca en 1523. Participó en acciones de Conquista de Guatemala y El Salvador; fue alcalde de la ciudad de Santiago de Guatemala, donde en 1548 contrajo nupcias con Isabel Arias Dávila y Poblete, pariente cercana de Pedro Arias Dávila.

Posteriormente pasó a El Salvador, en donde se le dio una encomienda en Naolingo, luego fue nombrado Alcalde Mayor de San Salvador en 1549; posteriormente fue Alcalde Mayor de Honduras en 1556 y después de Nicaragua en 1561. En 1562 fue nombrado alcalde mayor de Nuevo Cartago y Costa Rica.

A fines de 1563, organizó desde la región de Coto, en el Pacífico, una expedición que atravesó la Cordillera Central hasta Chiriquí Grande, recorrió la Bahía de Almirante y llegó al Río La Estrella (Changuinola), subió por sus riberas hasta el Río Teribe en el que encontró importantes lavaderos de oro. Ante la escasez de recursos abandonó la zona atravesando el Valle de Changuinola hacia el Rio Sixaola.

Murió en 1565, en un naufragio, cuando viajaba de regreso a Costa Rica. Su título de Adelantado fue heredado por su primogénito Gonzalo Vázquez de Coronado y Arias Dávila.

PERAFAN DE RIVERA

En 1566, Perafan de Ribera es nombrado Gobernador y Capitán General de Costa Rica. Provenía de Honduras en donde se encontraba desde 1527.

Considerando que ya rondaba los 75 años, es interesante notar que no carecía de voluntad y valentía pues luego de intentar durante cuatro años estabilizar la colonización de Costa Rica, emprendió la conquista de la mítica provincia de Ara en 1570.

Más interesante resulta aún, conociendo los antecedentes de las anteriores expediciones a Bocas del Toro y lo desastroso de sus resultados, es que se hiciera acompañar de su esposa.

De Cartago salió Perafán hacia el Caribe, llegando al Valle de la Estrella en un intento por acercarse a las famosas minas, durante meses resistió a los indígenas que no olvidaban la última incursión cristiana a sus tierras. Paulatinamente, Perafan tuvo que replegarse hacia la Bahía de Almirante en donde se propuso construir una fortaleza pero fue imposible.

A la inversa que su predecesor,  Juan Vásquez de Coronado, e incapaz de atravesar el Valle de Changuinola y sin navíos que pudieran rescatarlo, se decidió por atravesar la cordillera rumbo al Pacífico asediado por el clima, las enfermedades, el hambre y las flechas de los indios.

Al llegar a Chiriquí, se dirigió hacia la región de Coto en donde fundó, en las más precarias condiciones, la ciudad de Nombre de Jesús. En esta aventura Perafán había perdido a su esposa, a un hijo y a 35 soldados. Era el año de 1572.

DIEGO SOJO Y PEÑARANDA

Habían pasado 100 años desde que el Almirante pisara tierras bocatoreñas y la conquista de la región de Ara había sido imposible. En todo este tiempo los españoles no habían logrado establecer un poblado que les sirviera de punto de apoyo para la exploración y conquista de estas tierras del Caribe y particularmente encontrar los míticos yacimientos de oro del río la Estrella.

El Caribe no perdonaba; tormentas continuas, lluvias torrenciales, ríos inmensos, calor extraordinario, humedad permanente, selvas infranqueables y enfermedades desconocidas como la fiebre amarilla causaron estragos sobre los colonizadores.

Sin embargo, los españoles continuaban en sus esfuerzos por dominar estas tierras y el  10 de octubre de 1605 y con el mandato del gobernador Juan de Ocón y Trillo, Diego de Sojo y Peñaranda fundó la ciudad de Santiago de Talamanca en la margen derecha del río Tarire (Sixaola). El lugar fue poblado con indígenas ateos, viceitas, quequexques, térrebes, usabarús, munaguas, xicaguas, acaques y cabécares  al servicio de un grupo de colonos españoles. La colonia logró tanto éxito que  el 10 de febrero de 1610 se constituyó el territorio de Talamanca en gobernación independiente con el nombre de Duy y Mejicanos, que abarcaba desde el Este del río La Estrella, el valle del Sixaola y Bocas del Toro (Escudo de Veragua), en virtud de un contrato suscrito entre el Presidente de la Real Audiencia de Guatemala y don Gonzalo Vázquez de Coronado, para reducir y conquistar las tribus que habitaban la región.

El poblado se encontraba cercado para su protección y contaba con iglesia, casa de cabildo, un monasterio, cuartel militar, bodegas y alrededor de 60 casas en sus inicios.

Diego Sojo trazó los cuadrantes de la ciudad, repartió tierras y solares a los colonos y nombró Ayuntamiento.  La ciudad de Santiago empezó a tener una vida bastante próspera y se relacionó desde el inicio con el importante puerto español de Portobelo, así como con el resto de Tierra Firme, que comprendía Panamá, Venezuela y una parte de Colombia. Los colonos españoles, explotando la mano de obra esclava indígena, hicieron grandes plantaciones de cacao, maíz y otros frutos. Pronto aparecieron extensiones dedicadas a hatos de ganado. Llegaban a Santiago de Talamanca desde Tierra Firme muchos barcos con dinero, vinos, ropa, instrumentos de labranza y otros artículos, y salían de la ciudad cerdos, pita, cabuya, zarzaparrilla, maíz y demás productos agrícolas y pecuarios.

La prosperidad de la ciudad llegó a tal punto que pronto se construyo un astillero para construir barcos que ampliaron el comercio con tierra firme.

Cinco años después, el 29 de julio de 1610, el gran Guaycorá, cacique de la región superior del rio Sixaola, logró concertar una alianza entre bribris, ateos, cabecaras y térrebes y atacan a Sojo en las montañas, logrando aislarlo de la Villa de Santiago de Talamanca. Durante más de un mes los aguerridos indígenas acosaron a los españoles en varios frentes hasta hacer retirar a los sobrevivientes hacia el Fuerte de San Ildefonso, para luego replegarse ante la llegada de refuerzos desde Cartago dirigidos por el Capitán Diego de Cubillo.

Increíblemente, Diego de Sojo sobrevivió gracias a la ayuda de los indígenas de Xicagua y de Moyagua, a pesar de los despojos y humillaciones que de él recibieron.

De esta forma la flamante Santiago de Talamanca, construida con la sangre de los indios bocatoreños, fue arrasada para no levantarse jamás de sus cimientos.

Las rivalidades entre las autoridades coloniales que reclamaban el territorio impidió realizar acciones concertadas para recuperar tan importante ciudad y, de esta forma, hasta 1612 se enviaron continuas expediciones de reconquista que fracasaron reiteradamente.

Continua...

Daniel Gabriel, mayo de 2010






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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jorge

Jorge dijo

Sabían ustedes que Bocas del Toro pertenecía a Costa Rica y fue tomada por la fuerza por Colombia en el siglo XIX, si no es así deberían de profundizar más en historia.

Saludos

10 Agosto 2010 | 09:57 PM

Carina Diaz

Carina Diaz dijo

hola soy carina diaz vivo en bocas del toro

17 Noviembre 2010 | 03:57 PM

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Mi nombre es Daniel y vivo en Changuinola, Panamá. Si quieres compartir información o fotos sobre Bocas del Toro puedes hacerlo aquí o a globovideo09@yahoo.es / darrossas@hotmail.com / 758-7245

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